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Nutrición para la inteligencia y la salud

Al buscar las posibles causas hemos podido encontrar que acercarnos a lo más 

obvio puede ser la respuesta.

Uno de esos campos poco reconocidos y a veces olvidados, es el de la Nutrición.

A partir de los 90 ́s han surgido diversas investigaciones que corresponden a los avances de la ciencia equivalentes a siglos de estudios previos. Esos estudios 

están compuestos por herramientas y técnicas que eran desconocidas hace 10 años, dado que es algo cambiante y que se ha ido adaptando a la humanidad en la actualidad. De hecho, los estudios de la nutrición relacionados con nuestra conducta comenzaron a hacerse en forma desde los años 70 ́s y algunos han sido reconocidos hasta ahora. Y es que el campo de la nutrición ya no es aislado, sino que cada vez se relaciona más con otras ciencias como la Genética, Biología molecular, Psicobiología, Psicología, Inmunonlogía, las ciencias farmacológicas, Bioquímica, Neurociencias y una amplia gama de investigaciones en otras áreas relacionadas de la ciencia.

 

Siendo el ser humano un ser integral, con muchas áreas que le pertenecen y a la vez lo influyen, no se le puede ver de manera aislada, como ahora resulta que somos tratados en todos sentidos por especialistas: el pediatra, otorrinolaringólogo, psiquiatra, Educador, psicoanalista etc, como si cada uno se dedicara solo a una parte de nuestro ser y no a la totalidad que somos. La especialización es buena, siempre y cuando no se mecanice al ser humano y se le vea como una parte. Sobre todo porque no podemos separarnos del alma, cuerpo y mente que somos.

 

La alimentación para la salud, propone regresar a nuestros orígenes, comer lo que Dios ha creado para nosotros y no lo que a veces hemos transformado los hombres.

Esto habla también de una necesidad de crear un enfoque integral que englobe todo lo que nos rodea.

 

No se trata de comer para satisfacer la necesidad de alimento, sino ir más allá, conociendo cómo funcionamos y estando en contacto con nuestro ser para encontrar qué es lo que nos conviene comer y sensibilizarnos en saber de qué manera nuestra alimentación puede influir en nuestro ánimo, conducta, emociones y salud física y mental. 

El cerebro es un órgano maravilloso y muy complejo, que funciona gracias a células nerviosas, “cables” que funcionan mediante sustancias químicas muy simples, que generan impulsos eléctricos y químicos que son los que se encargan de transmitir información de una célula a otra. Ese mecanismo del sistema nervioso es activado por los alimentos que consumimos y el hecho también de no comer hace que se altere la química y funcionamiento del cerebro.

 

Los primeros años de vida (principalmente los 1-2) las neuronas utilizan como materia prima alimentos como las proteínas para funcionar y crear los neurotransmisores necesarios para el desarrollo. De ahí que podamos generar la capacidad de aprender, asimilar conceptos y pensar. 

Nuestro sistema nervioso coordina todas las conductas emocionales y cognoscitivas, por lo que si existe una alteración química en él, también habrá alteraciones en el estado de ánimo en las emociones. 

Así que como primera recomendación a padres de familia y escuelas que tengan pequeños en sus primeros años de vida, hay que poner cuidado especial en la calidad de los alimentos que ingieren, procurando evitar deficiencias de proteínas (LECHE –materna de preferencia-, lácteos, carne, pollo, pescado, huevos) y proteínas vegetales como las almendras, nueces, lentejas y demás alimentos.

 

Estudios revelan que los pequeños que no han recibido este tipo de alimentos en los primeros 4 años de vida, pueden mostrar un coeficiente intelectual menor al promedio, y aunque su alimentación se regularice con el paso de los años, los daños y el déficit puede ser ya irreversible.

 

Existen ciertas etapas del desarrollo en las que los niños suelen perder esporádicamente el apetito, lo cual no debe ser motivo de pánico, pero tampoco desatendido. En esos casos hay que considerar las opciones más nutritivas a nuestro alcance, como la ingestión de lácteos, malteadas que complementen hechas a base de alimentos enteros y las vitaminas para pequeñines.

 

Además actuar con creatividad y hacer de la hora de comer un espacio divertido, así como cada platillo atractivo. Claro, hay que cuidar en un principio la incorporación de los alimentos de acuerdo a la etapa de desarrollo, sin que esto sea de manera abrupta para el aparato digestivo de los niños, ya que se pueden generar alergias alimenticias por falta de cuidado en esto.

 

Aun queda mucho por decir sobre la Nutrición, por lo cual iremos profundizando en este tema tan complejo y hermoso que es el desarrollo del ser humano y la NUTRICIÓN..

 

COMENTARIOS: ncanseco@excelenciapersonal.org.mx

Fuente: libro NUTRICIÓN INFANTIL, Efectos de la Alimentación en el Desarrollo y 

la Conducta de los Niños. Ed. GER

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